Una media plana esconde movimientos amplios. A 4 de noviembre de 2026, aceites y vinagres promedia 0,0 % en tres meses y +0,4 % en un año, con siete materiales al alza, nueve a la baja y dos sin cambios. Extremos: el aceite de ricino arriba, el de oliva virgen extra abajo.
El aceite de oliva virgen extra cae un 11,2 % en tres meses y un 23,9 % anual, seguido del aceite de oliva virgen (-6,5 % y -17,8 %) y del aceite de oliva (-6,1 % y -16,6 %). Según la nota del aceite de oliva, el 25 de octubre las cosechas se calificaban de buenas; las cooperativas pedían retirar producción, advirtiendo que la caída de cotizaciones amenazaba el olivar tradicional.
Según la nota del virgen extra, el 30 de octubre sus precios en origen repuntaron algo frente a la semana anterior, mientras virgen y lampante volvían a bajar. La del virgen, más antigua (6 de octubre), recogía la petición de los olivareros andaluces de retirar excedentes del mercado.
El aceite de ricino, sin nota, lidera (+12,0 %). El aceite de soja sube un 4,7 % y un 9,6 %; según su nota, el uso estadounidense en biocombustibles había superado al alimentario y los futuros de marzo tocaron el 29 de octubre un mínimo de varios meses. El aceite de colza avanza un 4,2 % (6,8 % anual): el 29 de octubre se describía un balance europeo ajustado que mantenía firme la colza.
La harina de colza firma la mayor subida anual (+20,5 %), tras +4,4 % en tres meses, y el aceite de palma sube un 1,6 % y un 9,6 %. En cambio, aceite de girasol y aceite de girasol oleico ceden un 2,1 %, con el girasol del mar Negro descrito como más débil el 29 de octubre. El aceite de coco baja un 1,3 %, y un 19,2 % anual.
Dos líneas tienen nota pero no índice: la manteca de karité y el aceite de calabaza. El vinagre de vino, único vinagre de la familia, sube un 2,6 % en tres meses y un 2,1 % en el año.